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El sol se alzó sobre el horizonte, indiferente a los hombres y sus pequeñas batallas. Él también se levantó, como todos los días, pero algo en él no encajaba. Las manos que ataron los cordones de los zapatos no parecían las suyas. El rostro en el espejo, aunque familiar, tenía una mirada distante, como si perteneciera a otro. No era el mismo hombre que se había acostado la noche anterior. No del todo.

El café sabía amargo, más de lo habitual, y el humo del cigarrillo se enredaba en el aire como un recuerdo que no quería irse. Afuera, la vida seguía su curso: los niños corrían, los vendedores gritaban, los autos pasaban raudos. Un niño corrió hacia él, sonriendo, con una pelota en las manos. Él intentó devolverle la sonrisa, pero sus labios no respondieron. El niño se alejó, confundido, y él siguió caminando, atrapado en un silencio interior que no podía explicar. No era tristeza ni rabia. Era algo más profundo, algo que no tenía nombre.

Caminó por las calles sin rumbo, como un fantasma entre los vivos. Las risas de la gente sonaban lejanas, como si vinieran de otro mundo. Recordó la carta que había quemado la noche anterior, las palabras que ya no podía recuperar. Tal vez eso era lo que faltaba: las palabras que nunca dijo. Se preguntó si alguien más se sentía así, si alguien más había dejado atrás una parte de sí mismo en la noche. Pero no había respuestas, solo preguntas que se perdían en el viento. Y él siguió caminando, con la sensación de que algo importante se había quedado atrás, en algún lugar entre el sueño y la vigilia.

Ahora, al final del día, se sentó frente a la ventana y miró las estrellas que comenzaban a aparecer. Sabía que mañana el sol volvería a salir, y él también se levantaría. Pero no sabía quién sería entonces. No sabía si sería el mismo hombre que había escrito esas palabras, o si sería alguien más, alguien que aún no conocía. Y mientras las estrellas brillaban en el cielo, él supo que mañana sería otro hombre, o quizás ninguno. Pero el sol seguiría saliendo, indiferente, como siempre lo había hecho.

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