Cuando ya no esperas nada, ocurre todo.
En el silencio de la espera, donde los susurros del tiempo se pierden, nace un acertijo en esencia para quienes ya no esperan nada: todo está recién por ocurrir.
En el vacío de la expectativa, donde los segundos caen como gotas de lluvia en un océano de paciencia, se halla una verdad inesperada. Es en la quietud de la anticipación, en el suspiro de un mundo que retiene el aliento, donde lo impensable toma forma.
Allí, en la penumbra de la desesperanza, cuando los sueños parecen desvanecerse como sombras al amanecer, surge lo extraordinario. Como una flor que brota en un desierto, la vida se abre paso a través de la rendición, mostrando que en la entrega se encuentra la magia.
Y así, en el momento menos pensado, cuando el corazón ha soltado las riendas de sus anhelos, el universo conspira. Teje con los hilos de coincidencias un tapiz de momentos que, en su imperfección, pintan un cuadro perfecto de posibilidades.
Porque cuando ya no esperas nada, cuando has liberado tus esperanzas al viento, ocurre todo. Ocurre la vida en su máxima expresión, desplegando ante ti un espectáculo de sincronicidades que solo pueden danzar al ritmo de la aceptación.

Autor
ventalizate@gmail.com